Los ríos que se acaban

Transmitir el desastre está pasando con el agua en el medio natural sin caer en argumentos a los que ya nos hemos acostumbrado y que poco llaman la atención, además de poco original, es hacer como hacer un brindis al sol. El discurso catastrofista está durando tanto que no trasciende, los dramas cotidianos nos han inmunizado, es difícil prestar más atención a tantos estímulos negativos, pero la situación nos desborda y después de llevar al límite de pervivencia a demasiadas especies, esta comenzando a amenazar el instinto de nuestra supervivencia.

Porque de eso se trata: de que nuestra capacidad crítica sobreviva en un mundo cada vez más perverso con el medio ambiente, en el que las razones espurias que prevalecen son las que marcan los intereses de los que, a costa de la indolencia de muchos, están manejando con abuso el patrimonio de todos. Jugar con la vida sin que pese en la conciencia se justifica en un resultado de dividendos, en los números no cabe espacio para el dolor; la degradación y la muerte de los ríos, y lo que de ellos depende, viaja en un tren con vía libre en el que todos somos pasajeros. 

Las necesidades creadas por la dictadura del consumo adormecen la razón, aletargan la capacidad de reacción y nos sume en un estado de indignación e impotencia que nos vuelve indolentes; la falsedad de la escasez de agua (la pertinaz sequía) está tan asentada que trasciende hasta en el sistema educativo: el agua no es escasa, el agua es objeto de abuso, se malgasta y se contamina. La comodidad de mirar para otro lado evita que podamos ver lo que está pasando a nuestro alrededor: un desastre continuo y progresivo que está destruyendo y eliminando de manera sistémica la calidad y la supervivencia de ecosistemas acuáticos; muy particularmente de los ríos, en los que la degradación avanza paulatinamente alcanzando cada vez tramos más altos. En el video verás cientos de bogas del Tajo que remontan para iniciar su periodo de reproducción en un afluente tributario que está por encima embalse de cabecera del río Lozoya, hace menos de 30 años eran miles. En este corto espacio de tiempo, estos peces han desaparecido en la mayor parte de los tramos medios de los ríos de la cuenca del Tajo; es solo un ejemplo, hay otros muchos.

Una planteamiento pesimista aporta bien poco para remover una conciencia social instalada en la desgracia cotidiana, los medios de comunicación manejan los temas candentes que nos tienen entretenidos, que nos indignan, nos atemorizan y nos conectan con una realidad oscura. Así que casi son inútiles los intentos de comunicar con alcance una situación tan decadente como la que transmiten las señales que dan nuestros ríos envenenados y sin agua, pero para el que se quiera informar sólo hay que acercarse y verlos.

Los sistemas de manipulación utilizados por los que manejan los medios cada vez son más sofisticados y cada vez cuesta más detectarlos para filtrar sus propósitos de formar conciencias atemorizadas, aletargadas y manejables. Conciencias que, aún así, saben que viajamos, cada vez más rápido, en ese tren que transita sobre una vía que se corta al borde de un profundo abismo. Conciencias que disfrutan del viaje porque el asiento es cómodo y que no se plantean bajarse de un tren en marcha, porque hacerlo sin contar con el resto de pasajeros, es asumir el falso riesgo de quedarse en un apeadero sin otros caminos aparentes que te conecten a la realidad salvo esa vía única.

Vivimos en un mundo de apariencias, quién sabe aparentar sobrevive y quién mejor lo hace triunfa. El kilo de “experto de usar y tirar” cada vez se paga más barato y su opinión (comprada o no, pero en muchas ocasiones manipulada y manipuladora) llega fácil a la opinión pública porque no suele tener contrapunto ni objeciones, otras veces sufre el claro sesgo que un periodismo cada vez más pobre; y si en el espacio donde se expone da lugar a la discusión, entonces el resultado informativo es peor, porque la razón queda nublada por la apariencia y el hastío de los debates sin final que consiguen que seamos incapaces de salir de nuestras posiciones atrincheradas: cada día es más complicado vislumbrar algo en este espeso puré de guisantes gracias a que los gabinetes y a las agencias de prensa y publicidad que han aprendido a hacer muy bien el trabajo que los lobbys les encargan.

No tenemos ni agua ni medio ambiente para tanto derroche ni para tanto enriquecimiento a su costa, tampoco se puede personalizar la culpabilidad de quienes han provocado esta pavorosa situación, aunque tengan nombres, pero su responsabilidad se diluye en el nepotismo y el tráfico de poder e influencias, en el conformismo y la indolencia general y en un sistema que ha creado un entramado jurídico-político en el que solo se atiende a lo que es visible, lo que clama y no perjudica al amigo. Creo que mencionar a la industria energética, la agroquímica y a la agricultura y ganadería industrial, no está de más en este artículo; pero tampoco lo está mencionar lo bien que nos va a todos metidos en nuestra pompa de jabón.

Han tenido que implantarse unas medidas tan potentes como las que marca la Directiva Marco de Agua (DMA) desde la UE para que aquí desarrollemos toda nuestra picaresca y sigamos jugando a los trampantojos, los incumplimientos y a sufrir constantes multas millonarias que unos pocos generan y que pagamos a escote. Unas medidas, que se han mostrado en demasiados casos muy laxas para evitar el deterioro de la salud ambiental a gran escala y muy coercitivas a nivel local, sobre las que han prevalecido los intereses de la producción insostenible y desmesurada en un medio rural que ha adoptado sistemas cada vez mas industrializados y más eficaces (siempre eficaces para la producción, no para la conservación del recurso) y más rentables (siempre más rentable para el que lo revende que para el que lo produce). Mientras, sobreviven otros sistemas de producción, los antiguos, que son menos dañinos para los ecosistemas, que se han mostrado suficientes y que se están abandonado en aras de un enriquecimiento fácil y nada comprometido con el bienestar ambiental que, no puede ser de otra forma, es el bienestar que nos están robando a todos.

Ernesto Cardoso

Boga de río, Pseudochondrostoma polylepis 

Pseudochondrostoma polylepis Steindachner, 1864. Boga de río ,Vasco: Loina iberiarra. Portugués: Boga.

DESCRIPCIÓN

Especie de talla media que no suele alcanzar los 50 cm de longitud total. Cuerpo alargado más que otras especies de ciprínidos. La abertura bucal es inferior y recta. El labio inferior es grueso y presenta una lámina córnea bien desarrollada. Las aletas dorsal y anal son largas, la primera de ellas tiene entre 8 y 9 radios ramificados y la segunda entre 8 y 9. Escamas pequeñas, en la se cuentan entre 64 y 78. El número más frecuente de dientes faríngeos es de 6-5. No existe dimorfismo sexual marcado, aunque se han descrito algunas diferencias de tipo morfométrico relativas al tamaño de las aletas y longitud de la cabeza.

BIOLOGÍA Y ECOLOGÍA

Actualmente las poblaciones de Ch. polylepis en España quedan restringidas a la cuenca del Tajo y a las introducciones recientes en las cuencas del Júcar y Segura.

Vive en los tramos medios de los ríos, en zonas de marcada corriente, pero también
prolifera en las aguas de los embalses. Es un pez muy gregario, especialmente durante la migración prerreproductiva que efectúa curso arriba. Se alimenta de vegetación y en menor proporción de pequeños invertebrados y detritos.

Durante la freza, los machos desarrollan numerosos tubérculos nupciales muy pequeños por todo el cuerpo. Alcanzan la madurez a los 3 ó 4 años de edad y se reproducen entre marzo y junio. Suele ser en los ríos donde vive el primer ciprínido en reproducirse y por ello encuentra los lugares de freza libres de muchos de los posibles depredadores de huevos y alevines. Las hembras ponen entre 1.000 y 8.000 huevos entre arenas y grava. Los machos alcanzan ocho años de edad y las hembras hasta diez.

DISTRIBUCIÓN

España: vive en la cuenca del Tajo y ha sido introducida en las cuencas del Júcar y Segura. DE: vive también en Portugal en las cuencas de los ríos: Vouga, Mondego, Alcoa y Sado. Mundo: endémica de la Península Ibérica.

FACTORES DE AMENAZA

Sobre la especie: la introducción de especies exóticas piscívoras.

Sobre el hábitat: las principales amenazas son la realización de diversas infraestructuras hidráulicas, como canalizaciones, construcción de presas, etc. la contaminación por vertidos industriales, urbanos y agrícolas; la extracción de agua para fines agrícolas y de áridos que destruye los frezaderos.

MEDIDAS DE CONSERVACIÓN

Control de los vertidos y depuración de los mismos. Corregir adecuadamente los impactos derivados de las infraestructuras hidráulicas, o dar concesiones de riegos cuando el agua baje por niveles inferiores a los adecuados para la vida de los peces. Corregir el impacto de las extracciones de áridos en los ríos y sólo dar las concesiones imprescindibles. Realizar un control de las especies exóticas por parte de las administraciones, Impedir la introducción de nuevas especies exóticas declarando a las nuevas y a la mayor parte de las existentes ya en España como no pescables. Realizar un seguimiento sobre la evolución de las poblaciones de esta especie.

Fuente: Atlas y Libro Rojo de los peces continentales de España, año de edición 2002.

Temporada 4. Capítulo 13Remonte de bogas
Fecha de grabaciónMayo de 2022
Duración2:21 minutos
Fecha de emisión22 de junio de 2022
LocalizaciónRío Lozoya, Comunidad de Madrid. España
Imagen y sonidoErnesto Cardoso
Montaje y ediciónErnesto Cardoso
OpúsculoErnesto Cardoso
MúsicaScott Holmes
TemaWee tipple
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