Plecópteros, (orden Plecoptera)

El nombre de estos insectos deriva del griego “plekein” (plegar) y “pteron” (ala), que refleja el estado de sus alas cuando están en reposo. Los plecópteros son insectos conocidos por su nombre vulgar como moscas de las piedras, perlas o dragas. La fase larvaria o de ninfa se desarrolla en el agua mientras que los adultos poseen alas y hacen vida terrestre. Su vuelo es débil y torpe por lo que todo su ciclo lo pasan muy cerca de los ríos donde han pasado su fase larvaria; los podemos observar posados entre la vegetación riparia cerca de la orilla, descansando con las alas plegadas o ligeramente enrolladas alrededor de su cuerpo. Forman parte fundamental de las cadenas tróficas acuáticas ya que son una importante fuente de alimento para otros depredadores de peces como la trucha o aves como el mirlo acuático.

Entrando un poco más en detalle con la anatomía de estos insectos, indicar que su tamaño es variable dependiendo de las familias, con una longitud del cuerpo que oscila entre los 3 mm y los 40 mm, siendo siempre las hembras más largas y grandes que los machos. Podemos observar que las alas anteriores son más estrechas y ligeramente más largas que las posteriores que se encuentran plisadas por debajo en pliegues; es característico en este orden de insectos los patrones de venas cruzadas de sus alas, que son claramente visibles y destacados. Hay géneros y/o familias en las que, al margen del sexo, podemos encontrar ejemplares con las alas sin desarrollar o escasamente desarrolladas que les impide poder levantar el vuelo, desenvolviéndose por el entorno del río en pequeños desplazamientos. Poseen antenas multiarticuladas y filiformes (con apariencia de hilo). Sus aparatos bucales son prominentes y de tipo masticador para una alimentación principalmente herbívora y excepcionalmente carnívora en algunas familias como Perlidae, que depredan sobre otras larvas acuáticas. Se les distinguen bien 2 ojos compuestos y 3 ocelos. Su abdomen es alargado pudiendo ser cilíndrico o ligeramente aplanado.  Tienen un par de cercos (colas) que pueden ser de dos tipos: uniarticulados o multiarticulados. Sus patas son fuertes y robustas y poseen un par de garras en cada pata que les permite fijarse bien a las superficies en las que reposan. 

Por norma general, en la península Ibérica, dependiendo de la latitud y altitud, en los meses de mayo, junio y julio llega la época de reproducción. Es en ese periodo cuando los machos atraen a las hembras frotando, golpeando o percutiendo el sustrato (fenómeno conocido como drumming) para producir una señal sonora característica de cada especie, a la que responden las hembras con sus propias señales acústicas facilitando así la aproximación de ambos sexos. En algunas especies no existe contacto ni golpeo y el sonido se produce mediante temblores o vibraciones del cuerpo que se transmiten al sustrato a través de las patas (comportamiento desarrollado para evitar ser detectados por posibles depredadores). Las señales emitidas por los machos varían desde una serie de golpes simples a cantos muy complejos, mientras que la respuesta de las hembras suele ser mucho más simple. Una vez que el macho ha localizado a la hembra tienen lugar el apareamiento casi de inmediato. Las hembras ovopositan en el agua y los huevos pueden ser esféricos, aplanados o fusiformes; con texturas gelatinosas o pegajosas que a veces pueden estar acompañados de estructuras filamentosas para facilitar su adhesión al sustrato del río para la posterior eclosión de las larvas.

Las ninfas tienen un aspecto ancho y ligeramente aplanado en la parte del tórax con 3 pares de patas muy robustas. En la parte superior del tórax tienen unos esbozos alares muy llamativos en los que se desarrollan las alas. Al final del cuerpo tienen un par de colas terminales. La respiración de las ninfas la efectúan mediante branquias ramificadas o plumosas que pueden encontrarse alrededor del tórax, en el cuello o al final del abdomen. 

Su hábitat está en las aguas frías, normalmente en ríos de montaña.  Son muy intolerantes a la contaminación y a los cambios de temperatura, lo que hace que sean unos excelentes bioindicadores de la calidad de las aguas y nos den información muy valiosa de variaciones de temperatura en los ecosistemas acuáticos debido a factores relacionados con el cambio climático. La acción antrópica está produciendo grandes desequilibrios en las poblaciones de estos insectos, haciendo que desaparezcan de determinados tramos fluviales en los que estaban presentes y que se desplacen a lugares de mayor altitud sobre el nivel del mar y así alcanzar las zonas más frías de los ríos.

El conocimiento del comportamiento de determinados insectos acuáticos frente a las alteraciones del entorno permite conocer el grado de degradación de los cursos fluviales y poder prever en la medida de lo posible la degradación progresiva que sufren muchos ríos, este bioindicador puede ofrecernos una ayuda para reconocer parte de los problemas e intentar eliminar sus causas para conservar sus ecosistemas equilibrados y sostenibles modulando la interacción humana en el medio.

Luis Javier Puente Ballesteros.

Temporada 3. Capítulo 17Plecópteros, (orden Plecóptera)
Fecha de grabaciónMayo de 2021
Duración2:27 minutos
Fecha de emisión18 de agosto de 2021
LocalizaciónNorte de Palencia. España
Imagen y sonidoDaniel Agut. Ernesto Cardoso
Montaje y ediciónDaniel Agut
OpúsculoLuis Javier Puente Ballesteros.
MúsicaDaniel Agut
TemaCampera

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