Palentina

Vivir en un país montañoso implica disfrutar de sus inclinaciones. No sentir que son molestas las subidas o que hay peligro en las bajadas. No hace falta llegar hasta las cumbres para mirar lejos, por todas partes hay elevaciones inclinadas desde las que pararse y otear. Las tierras llanas hace ya muchos milenios que fueron civilizadas, limitadas y ordenadas por la agricultura. Pero muchas de las tierras de montaña siguen estando intactas. Tal vez su vegetación haya sido tocada por la ganadería y la fauna salvaje, los pastores y los caminantes han trazado sendas o una piedra aupada en otra piedra nos indica que antes que nosotros hubo otros rozando este horizonte. Pero descubres que respirar desde cada elevación tienen un perfume diferente que la naturaleza ha elaborado en exclusiva para tí. Imaginamos que las llanuras también tienen su magia y sus encantos, pero sólo en las montañas descubrimos que nuestras piernas, medio dormidas y atrofiadas por haberlas acostumbrado al acelerador y a los sillones, siguen siendo un conjunto de huesos, músculos, tendones y alegría que nos van a llevar siempre más arriba.

Vivir en un país tan lleno de montañas es también vivir en un país lleno de ríos diferentes. Las nubes, que suelen ser muy perezosas, se enganchan en lo alto de las cordilleras y se deshacen en agua líquida, tormentas, nieblas o rocío. Desde lo alto bajan hilos de agua, arroyos, pequeños ríos de agua tumultuosa y siempre cristalina.

Quien se acostumbra a este paisaje, quienes habitan estos horizontes no los olvidan. Pueden irse lejos, migrar, construirse otras vidas, envejecer en otra parte. Pero vuelven siempre, tal vez nunca se fueron. Sueñan con frecuencia con sus montañas y regresan en cuanto pueden, con cualquier excusa o pretexto, tan sólo para mirar y respirar, para tocar las rocas y caminar hacia alguna cumbre.

“Las montañas azules de Castilla”, la montaña palentina, es uno de esos lugares. El alto Carrión y el Arauz mantienen su libertad y su pureza. Es difícil caminar por sus riberas y no desear seguir subiendo, no parar, llegar al nacimiento de estos ríos, dejar la huella de la bota junto a la huella del oso, el lobo o el venado. Acariciar el liquen de la roca. Recordar otras montañas, todas las que subimos y tenemos en la memoria. Entender el privilegio de vivir en el segundo país más montañoso de Europa y el primero que tiene más ríos distintos. 

Ramón J. Soria

Temporada 3. Capítulo 16Montaña palentina
Fecha de grabaciónMayo de 2021
Duración1:29 minutos
Fecha de emisión4 de agosto de 2021
LocalizaciónNorte de Palencia. España
Imagen y sonidoErnesto Cardoso, Daniel Agut
Montaje y ediciónErnesto Cardoso
OpúsculoRamon J. Soria
MúsicaSonnik
TemaSonnik 7.07

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