¡Artes de río!

Son artes sencillas aunque hoy el instrumental y el equipo puedan parecer sofisticado. Caminar río arriba por el agua, hacer volar una mosca fabricada con plumas y paciencia, respirar el aire fresco del ripario y tocar algún pez. No creamos ninguna melodía, pintura, escultura, poemario o drama, ni nos inspira Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore o Urania. No queda tras nosotros nada material, perdurable o admirable, sólo haber dejado el río como estaba y llevarnos de recuerdo un tiempo dichoso y derrochado.

El miedo al aburrimiento ha sido el nutritivo abono que utilizan los dueños de los chismes para vendernos una dosis de estimulación skinneriana. Un poco de droga tiktokera que disuelva el sentimiento trágico de la vida o el vacío existencial que tan bien describió el cínico Cioran y el aterrado Unamuno. Contra esto hace muchos siglos se había inventado un artefacto fabricado con trapos viejos triturados y tinta metalogálica. Pero leer implica cierto esfuerzo que no es necesario para mirar pantallas de colores y presionar con dos dedos. Además a algunos leer les aquijota, cabrea o engorda. En cambio estar enchufado o conectado a Matrix, al “hablaescribe” Orwelliano o a los “dos minutos de odio” del twitter es la terapia perfecta.

Pero los que nos hemos quedado a medio camino entre el Neardethal y el Cromañón, entre Firmin y Maclean, seguimos masticando papel y saliendo al río. Pescar a mosca en torrentes salvajes exige estar atento con todos los sentidos, incluyo el 6º y el 7º: que son el equilibrio y la intuición, y poner en este arte todas las energías. No puedes distraerte con nada, aunque te sientas relajado y pesques despacio, aunque te muevas como un caracol o te quedes inmóvil como un autillo o camines kilómetros siguiendo a las ephemeras dánicas, una musa como otra cualquiera. Nada hay menos aburrido y nada te desconectará mejor del resto de estímulos, preocupaciones, tecnologías y adicciones. Nada te dejará el cuerpo más agotado y la mente más limpia. Porque si no pones esos siete sentidos te romperás los dientes contra una piedra, te sacará el ojo un ramajo o acabarás ortigado y nadando con la ropa puesta mientras el vadeador se va llenando de agua helada. Puede que no pesques ni una trucha, pero no te aburrirás nunca porque las artes de río nunca se dominan ni se aprenden por completo, ni cansa su belleza ni se agota su encanto. 

Ramón J. Soria Breña

Temporada 3. Capítulo 14¡Artes de río!
Fecha de grabaciónMayo de 2021
Duración3:58 minutos
Fecha de emisión7 de julio de 2021
LocalizaciónTributario del río Duero. España
Imagen y sonidoErnesto Cardoso
Montaje y ediciónErnesto Cardoso
OpúsculoRamon J. Soria
MúsicaAlex Mason/Kielicaster
TemaNostromo/Madam Flowers

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