Rebozuelos

Los hongos basidiomicetos son parte esencial de los bosques. Considerados en el pasado cómo parásitos o destructores de los restos que dejaban las plantas, pasaron a tener además el estatus de seres vivos simbiontes, muy importantes para el crecimiento y la salud de muchas especies vegetales. Su ciclo está estrechamente relacionado con el medio físico en el que se desarrollan, así como con la climatología húmeda. No aparecen en cualquier lugar (necesitan suelos muy drenados y con un PH muy determinado) siendo además muy selectivos a la hora de elegir sus socios en la naturaleza; emparentándose con géneros y especies arbóreas muy concretas y fructificando en momentos muy específicos de humedad, temperatura e iluminación. 

El rebozuelo es un hongo que crece principalmente en los bosques de frondosas más húmedos de la península Ibérica (si las condiciones son adecuadas, también bajo coníferas). Pertenece al género Cantharellus que engloba algunas especies muy populares y conocidas entre los recolectores, el rebozuelo amarillo (Cantharellus cibarius) y el rebozuelo pálido (Cantharellus pallens). 

Al contrario que otras especies más mediterráneas, termófilas y explosivas, se trata de un hongo que gusta de fructificar poco a poco, como si tuviera miedo de gastar de golpe la escasa energía de la que dispone para dejar asomar sus carpóforos y liberar sus esporas. Con la temperaturas suaves a finales de la primavera, y si ha llovido abundantemente, aparecen bajo la hojarasca de hayas, robles o encinas los primeros primordios o retoños de estas setas, los cuales y medida que avanza la temporada junto con las lluvias constantes, van creciendo como si de plantas se tratase; sin pausa y sin prisa, para empezar a asomar, ya con cierto tamaño, desde finales del mes de mayo hasta principios del otoño.

Su aspecto es inconfundible: color que va del blanco amarillento al anaranjado, forma de embudo, sin láminas (presenta unos pliegues decurrentes que van del sombrero al pie) y un perfume afrutado peculiar e intenso, un tacto suave y una textura consistente muy elástica. Es imposible dejar de olerlos a medida que uno va encontrando los distintos corros de setas en las zonas más sombrías y menos expuestas al sol. No es difícil encontrarlos en el bosque deshidratados e intactos si nos hemos despistado en su recolección y hemos dejado avanzar el verano.  Los dípteros y las babosas no sienten predilección por ellos y en la mayoría de los casos los encontramos sanos, enteros y nunca agusanados. Estas setas son muy agradecidas en la cocina y tardan mucho en estropearse.

Ruiseñores o rossignols en Cataluña, chantarelas en Aragón, zizahori en Euskadi. Los rebozuelos forman parte del esplendor primaveral y estival de nuestros bosques de robles y hayas cuando el agua generosa decide regarlos y llenarlos de brillo, fundiéndose entonces con el pardo colorido del humus del bosque, el canto de los pájaros y el olor a tierra mojada.

Daniel Agut

Temporada 2. Capítulo 17Rebozuelos
Fecha de grabaciónJunio de 2020
Duración2:34 minutos
Fecha de emisión7 de agosto de 2020
LocalizaciónSierra norte de Guadalajara. Guadalajara. España
Imagen y sonidoDaniel Agut
Montaje y ediciónDaniel Agut
OpúsculoDaniel Agut
MúsicaDaniel Agut
TemaAbogalla

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