Migraciones de invierno

Vinieron hasta aquí empujados por duros cambios climáticos hace miles de años. Viajaron hasta el sur siguiendo las brisas más suaves, la intuición o el instinto, quién sabe si el ánimo de unos pocos que se atrevieron a volar alto o caminar lejos. Los Yamnayas tuvieron que cruzar el mundo, atravesar ríos helados, bosques llenos de miedo, montañas de hielo y pedregales afilados. En cambio las grullas abrazaron los vientos siberianos, se ayudaron de los anticiclones constantes y la fuerza invencible de ir siempre juntas, dibujando una flecha a la altura de las nubes, apuntando siempre un poco más allá, siempre más lejos.

Todos fuimos migrantes, ellas, nosotros. Tal vez volveremos a serlo mañana. Quién sabe. De ellos solo quedan estas piedras que dibujaban la magia, proponían preguntas al cielo y respuestas sobre la muerte en un lenguaje que ya se ha perdido. Sus descendientes, nosotros, trazamos hace unos pocos años una carretera aquí al lado, viajamos en coches en lugar de en caballos y construimos la ciencia para entender las estrellas, la tierra o los almendros. Pero ellas siguen utilizando las alas, esa fuerza invencible de ser grupo, familia, horda o tribu, de conocer los vientos favorables, las estepas llenas de alimento, el brillo de los ríos o las estrellas para orientarse de día y de noche.

Tribus indoeuropeas. Yamnayas, Vetones y antes otros y otros y otros… y antes las grullas, pero todo empujados por las glaciaciones de Günz, de Mindel, de Riss, de Würm, periodos remotos con nombres de afluentes del Danubio, ocurrencia de los geógrafos, glaciólogos, y climatólogos Albrecht Penck y Eduard Bruckner allá por el 1909. Los últimos hielos comenzaron a derretirse hacia el 10.000 a.C.  y tal vez dentro de poco se borren los polos o quizá vuelvan las ventiscas.

La próxima migración también será climática. 

La intemperie, el camino, lo lejano que había que pisar siempre fue nuestro hogar de nómadas y la choza, la casa, el dolmen o la cueva un refugio provisional, un descanso temporal, una guarida mientras tanto, una patria dudosa. Grullas y humanos, migrantes siempre en busca de una vida mejor en el sur o en el norte. Hermanos y hermanas de ruta, merodeos y sueños, compartiendo invernadas, bellotas y nieblas, piedras sagradas y dehesas, sol y llanos en los que asoma el verde cereal que será pan, hierba tierna y flores aventureras de los almendros salvajes, aún amargos, resistentes, libres.

Ramón J. Soria Breña

Temporada 2. Capítulo 5Migraciones de invierno
Fecha de grabación2 de febrero de 2020
Duración2:24 minutos
Fecha de emisión21 de febrero de 2020
LocalizaciónDehesas
MunicipioLas Ventas de San Julian, Azután, Toledo. España
Imagen y sonidoErnesto Cardoso
Montaje y ediciónErnesto Cardoso
OpúsculoRamón J. Soria
MúsicaSpeaker joy
TemaBlue dot session

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s