Ríos desbordados

El segundo país más montañoso de Europa después de Suiza y con el clima anual y secular más variable y loco. Se suceden diluvios mayores que los de Noe y “pertinaces” saharianas que convierten a nuestro ríos en un yoyó fantástico e impredecible. Por eso los romanos, que en lo ingenieril y religioso cuidaban lo primero y teatralizaban lo último, hacían los caminos y los puentes, las ciudades y los templos con mucho cuidado, tino, precaución, prudencia y ciencia para que el agua por venir no arrasase pilares, anegase las calles o sumergiera los sueños. Uno ve por ejemplo la enorme altura del gran puente de Alcántara sobre el río Tajo, más de cincuenta y ocho, y piensa ¡que exagerados estos romanos! ¡Como va a crecer el río tanto!, pero crecía, cincuenta y seis metros. Hay antiguas fotografías que muestran el agua llegando casi hasta el pretil, pero no más. Respetaban el tiempo contando en siglos, los largos ciclos el agua, la firma de las riadas en la geología, el clima y la naturaleza. Roma sabía de eso.

Luego la modernidad amnésica, la arrogancia tecnológica, la inconsciencia y el empeño desarrollista de domar los ríos tiene esto: riadas, inundaciones, anegamientos, ahogamientos… Quién se pone en medio o junto al agua con su casa o su coche o su carretera o su huerto se arriesgará siempre a que el agua se lo lleve. El urbanismo moderno es quien provoca tragedias y desastres, nunca el río. La naturaleza tiene un reloj lento. Para ella es un instante lo que para nosotros es un año, una década o un siglo o mil años. Además las crecidas son fundamentales para el ecosistema del río y también para sus riberas. Son las mismas crecidas, las zonas de inundación potencial, las curvas, los meandros, desdobles y nuevas derivaciones que se crean, los islotes con vegetación… lo que impide que, cuando la crecida es de verdad gigante no adquiera velocidad y lo arrase todo con su enorme fuerza. Pero si el río se encauza, se “limpia” se hace fluir recto y se ocupan las tierras de su antiguo dominio ocurrirá tarde o temprano la catástrofe.

Quien no entienda que los ríos crecen y a veces desbordan un cauce que nosotros creíamos que era el “normal” le recomendados que hable con algún geólogo o algún climatólogo amigo o algún ingeniero romano que conozca, a ser posible de tiempos de Trajano. Quién piense que la lluvia y los ríos se pueden controlar, limitar o domar es que no ha entendido nada del natural funcionamiento de la tierra.

Por otra parte, es un placer contemplar este estrépito, estas crecidas, esta música del agua… Y nuestra fragilidad, nuestra estupidez, nuestra arrogancia… Y esta furia natural que escribe sobre el paisaje sus nuevos caminos y cauces limpiando, enriqueciendo, dibujando un algo nuevo. Un río salvaje es un río, porque no hay ríos mansos o civilizados, eso solo es un intervalo engañoso entre dos diluvios por venir.

Ramón J Soria Breña

Temporada 2. Capítulo 1Río desbordado
Fecha de grabación20 de diciembre de 2019
Duración2:00 minutos
Fecha de emisión27 de diciembre de 2019
LocalizaciónRío Tera
MunicipioPuebla de Sanabria, Zamora. España
Imagen y sonidoSantiago Robles
Montaje y ediciónErnesto Cardoso
OpúsculoRamón J. Soria
MúsicaKomiku
TemaCredits thank you playing

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